Eje Cafetero, centro de operaciones para estafar desde falsos ‘call center’

Según la Policía, un total de 6.900 personas fueron timadas en todo el país y la suma de la que se apropiaron fue de más de $5.000 millones.

La Policía Nacional dio uno de los mayores golpes contra el delito de estafa al capturar a 51 personas en el Eje Cafetero, Cali y Bogotá, en donde desmantelaron falsos servicios de call center, desde los que se estima estafaron a 6.900 personas y se apropiaron de más de 5.000 mil millones de pesos.

Durante el tiempo de operación utilizaron el nombre de 16 entidades bancarias nacionales y 4 internacionales para lograr miles de compras no consentidas y más de 3.500 víctimas reconocidas.

De acuerdo con el mayor general Fernado Murillo, director de Investigación Criminal e Interpol de la Policía Nacional, Dijín, se realizaron 43 diligencias de registro y allanamiento, en coordinación con la Fiscalía y el apoyo de Incocrédito, para dar con los presuntos responsables de las estafas.

El grupo de delincuencia común organizada, denominada los ‘Call Center III’, fue detenida en de Bogotá, Cali, Manizales, Armenia, Pereira y Dosquebradas. Según indicó el alto mando de la Policía “la organización criminal se dedicaba a la venta ficticia de productos bancarios por medio de llamadas telefónicas”.

El modus operandi era suplantar a funcionarios de entidades del sector financiero, con el fin de hacer que las personas adquirieran portafolios de servicios que nunca habían solicitado, y así ofrecer supuestas exoneraciones de cuotas de manejo en lo que se refiere a tarjetas de crédito, y de esta manera fraudulenta, adueñarse de la información personal de sus víctimas para posteriormente estafarlas.

Los cabecillas tenían un nexo con empleados de varias entidades bancarias, quienes les vendían las bases de datos con información confidencial de clientes, donde incluían números de contacto, tipo de producto financiero que tenían y cupo de dinero que soportaban, e inclusive las fechas de vencimiento de las tarjetas y los códigos de seguridad, para así hacer creer a las personas cuando las llamaban, que realmente eran funcionarios del banco.

En la investigación se determinó que los ‘Call Center’ tenían fachadas bien elaboradas de compañías, con personal a su servicio dedicado a atender y realizar llamadas a nombre de supuestos departamentos de atención a clientes, atención a reclamaciones, ventas, asistencias y soporte técnico, departamentos de encuestas, empresas de telemarketing y otros.

Durante el tiempo de operación utilizaron el nombre de 16 entidades bancarias nacionales y 4 internacionales para lograr miles de compras no consentidas y más de 3.500 víctimas reconocidas.

Los cabecillas y sus roles

Una de las cabecillas principales es una mujer conocida como Lina Coca que era propietaria de uno de los call center, siendo el enlace principal con los funcionarios corruptos de las entidades financieras para conseguir las bases de datos y comprar los códigos únicos que daban la apariencia de legalidad a los establecimientos de comercio utilizados como empresa criminal, llegando a pagar sumas hasta de 40 millones de pesos por estos códigos, los cuales revendía posteriormente hasta en 120 millones de pesos a otros criminales para que estos a su vez abrieran otros centros de atención con los mismos servicios fraudulentos.

“La organización criminal se dedicaba a la venta ficticia de productos bancarios por medio de llamadas telefónicas”, general Fernando Murillo.

En esa estructura estaba un hombre, también capturado, denominado el ‘Pollo’, quien fungía como el entrenador de cada uno de los integrantes de la red criminal, encargado de enseñarles cómo abordar y dirigir las conversaciones con las víctimas. Este sujeto tenía habilidades especiales para convencer a las personas, enredarlas y así conseguir la información necesaria para estafarlas.

Alias ‘Lucho’, de 29 años de edad, quien era uno de los funcionarios corruptos que realizaba las vinculaciones de las empresas fachada a las entidades financieras y además realizaba las activaciones de los permisos especiales para que los call center pudiesen operar y cometer fraudes.

Alias ‘Doctor’ también es un exfuncionario de una entidad privada que vigila y regula la actividad de los ‘Call Center’ a nivel nacional. En su laborar cotidiano realizaba investigaciones internas para la región del Eje Cafetero y recibía pagos de los cabecillas de la organización delincuencial para que los resultados de las investigaciones salieran a favor de la misma y así evitar el bloqueo de los códigos o permisos especiales; también diseñó los protocolos de atención para la realización de visitas de inspección por parte de las entidades de control y fue quien creó los guiones con los que engañaban a las víctimas.

El último de los cabecillas, capturado en Cali, lo conocían como el ‘Gallo’, cuyo rol era conseguir las bases de datos de entidades bancarias de otros países, en especial las de México. Se caracterizaba por tener contactos especiales con funcionarios clave en bancos del departamento del Valle del Cauca, a la hora de adquirir permisos especiales para abrir call center fachada en lugares como parqueaderos, tiendas de barrio y hasta apartamentos de zonas residenciales.

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