En Pereira la gente le perdió el miedo al COVID-19

La reactivación económica total y la indisciplina social elevaron las cifras de contagio. Autoridades de salud culpan al paro, expertos epidemiólogos desmienten. El alcalde Carlos Maya ignora recomendaciones del Ministerio de Salud.

La  complicada situación de salud pública tiene desde el viernes anterior la ocupación de las camas de las Unidades de Cuidados Intensivos en el 100%, han llevado a que  más de cuarenta  pacientes en estado grave esperen hoy una cama  para atención especializada.

La absoluta normalidad que se vive en Pereira, en medio del pico más alto de la pandemia, pareciera que en la ciudad la gente le perdió el miedo al covid-19, cuyo virus cada día cobra más contagios y más muertos.

Los comercios, restaurantes, centros comerciales y calles abarrotadas de personas, unos laborando y una inmensa mayoría de paseo; los andenes de la zona céntrica  llena de vendedores ambulantes; las esquinas de la Plaza de Bolívar con culebreros y malabaristas llaman a las aglomeraciones, esas mismas que careciendo de control por parte de la Alcaldía y de la Policía, dan la sensación de una ciudad que asumió que el virus no existe.

Pero adicional a esta apertura total económica que ha propiciado el Municipio de Pereira, cuyo alcalde Carlos Maya pese a los llamados directos de ministros, viceministros y autoridades de salud para que adopte medidas especiales, y en un claro incumpliendo de la Resolución 777 que da claras directrices para la reapertura, se sostiene en que la ciudad se abre porque se abre.

A todo esto, según las autoridades se suman ahora las marchas del paro nacional, en cuyas jornadas, como es apenas evidente, el distanciamiento social no existe y muchos de los participantes no saben qué es, ni para qué sirve un tapabocas.

Versión que desmienten epidemiólogos nacionales e internacionales quienes aseguran que  es “resumir” en un solo hecho una situación compleja debido a las características del virus que puede adquirirse de  múltiples maneras y que señala que   “el 28 de abril, día que se inició la ola de protestas más importante de la historia reciente de Colombia, se registraron 488 muertes por covid-19 en el país, que era entonces la segunda cifra más alta desde que empezó la pandemia.

Diversas opiniones  al respecto fueron consignadas en un reciente reportaje de la BBC en donde  los expertos aseguran que “Todas las fuentes consultadas para este reportaje —incluido Orjuela— dijeron que el paro debió tener alguna influencia en el aumento de contagios y muertes. Pero difirieron en la relevancia que pudo haber tenido.

Los expertos —incluido el ministro Ruiz— concuerdan en que es difícil saber con exactitud cuánta responsabilidad tienen las protestas en la crisis sanitaria, debido a que el estallido coincidió con varias medidas de reapertura de la actividad económica, y la llegada, comprobada por las autoridades, de al menos dos de las cuatro variantes de covid-19 que exacerban la transmisibilidad.

“La responsabilidad de este pico tiene que ver, de acuerdo con nuestra estimación, en un 50% con las aglomeraciones (de las protestas), un 30% con las variantes y un 20% con la actividad económica“, dice Ruiz.

“Pero no digo que una esté por encima de la otra, sino que interactúan, porque las aglomeraciones coincidieron con variantes que tienen la característica de generar más contagio a menos distancia.

Lo que dicen los Epidemiólogos

Silvana Zapata, epidemióloga de la Universidad de Antioquia, no está de acuerdo: “Yo les doy a las protestas un 20% o 25% de responsabilidad, porque la gran diferencia de este pico con los anteriores, además de las variantes, es que las medidas que restringían la movilidad, como las cuarentenas y los toques de queda, no se aplicaron”.

Según el indicador de Google basado en uso de celulares, entre el 1 de mayo y el 12 de junio los colombianos aumentaron su movilidad en comercios (22%), oficinas (7%), transporte público (6%) y residencias (5%), mientras que lo bajaron en lugares de recreación (-11%) y parques (-9%).

Andrés Vecino, experto en salud pública de la universidad de Johns Hopkins, asegura: “La única evidencia que tenemos acá es que el aumento de movilidad, con la presencia de nuevas variantes, aumenta el contagio y por ende las muertes”.

“Yo no dudo que las protestas aumentaron el contagio, pero saber exactamente cuánto es un ejercicio de especulación informada que, además, debe ir más allá del análisis epidemiológico”.

La vacunación el único procedimiento , hasta la fecha, efectivo contra el COVID 19. Foto/Alcaldía de Pereira.

 La  autoridad de salud en Risaralda, cuya directora de Salud Pública del Departamento, Sandra Gómez, dijo lo que a voces todo el mundo sabe, pero que nadie se atrevía a afirmar: “el alto contagio que estamos observando responde a dos aspectos: el primer, a las marchas donde no se tenía las condiciones de bioseguridad, no había uso del tapabocas, ni distanciamiento social; y el segundo, a la apertura total de la economía que se ha dado en Pereira”.

La también Gerente del tema Covid-19 para Risaralda también reveló que la situación de salud pública en el departamento ha entrado en una crítica situación pues también en las clínicas y los hospitales se agotaron los medicamentos y los insumos para la atención de todos los pacientes, y los proveedores no tienen como cumplir con los pedidos.

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