El país buscará mejorar su calificación económica con una reforma tributaria de emergencia

Se atribuye la baja en la calificación por la caída de la reforma tributaria, pero será necesario presentar una nueva.

Colombia necesita reorganizar sus finanzas para enfrentar las dificultades económicas que dejó la pandemia y enviar señales positivas que generen confianza. La vigencia de esa premisa justifica el panorama que sobre este y otros aspectos nos ofreció el docente de la Universidad de Manizales y analista económico, Alejandro Barrera Escobar, quien al respecto publicó una columna titulada “Desconocimiento del sistema tributario”.

Vale destacar que el nuevo intento para mejorar la calificación es lo que ahora se denomina una reforma tributaria de emergencia y luego se verá como reacciona Moody’s Corporation, que es la firma que evalúa el desempeño del país, la misma que la bajó y que puso en alerta a todo el sector económico del país.

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Se esperaba que con la publicación del Marco Fiscal de Mediano Plazo (documento que enfatiza en los resultados y propósitos de la política fiscal y hace un recuento de los hechos económicos más importantes en el año anterior) la entidad reaccionara, pero por el contrario se mostró cauta y adelantó que se pronunciaría en próximos meses.

Barrera Escobar explicó que la caída de la reforma tributaria dejó en evidencia “un paupérrimo estado de gobernabilidad”, pero también “la asombrosa situación de desconocimiento económico de la población, en este caso, de un tema tan delicado como las finanzas públicas”. Anotó que no es un capricho, sino una necesidad, debido a la falta de recursos, ya que gran parte se dedicó a atender la pandemia.

“La urgencia de la reforma tributaria necesariamente se ha venido descontando en los mercados, el primer campanazo de alerta fue la bajada en la calificación de riesgo país”.

Alejandro Barrera Escobar, analista económico.

¿Quién pagará más?

Las cifras reflejan quiénes ostentan la mayor carga tributaria, pero para el analista la dificultad radica en que venimos con muchas reformas y ninguna ha sido juiciosa ni verdaderamente estructural.

“Por obvias razones eso ha debilitado la gobernabilidad de las reformas. A las empresas les sale más costoso que cada año o cada dos años les cambien las reglas de juego en lo que tiene que ver con la tributación a tengan la costumbre de pagar una tasa alta, media o baja, pero que no les cambien las reglas. Creo que ahí va la discusión”.

Se refirió a las posibilidades de una recuperación económica, que marcó en positivo durante el primer trimestre, pero en abril comenzaron nuevas restricciones a la movilidad para frenar un nuevo pico de la pandemia y mayo y junio fueron de manifestaciones y paros.

La consecuencia fue que los indicadores de confianza del consumidor como de las empresas se fueron en picada, a niveles de julio del año pasado, cuando el país estaba apenas moderando la cuarentena estricta.

“Todo esto sin reforma tributaria. No se está cobrando más impuestos a las empresas ni a la clase media y ya tenemos indicadores que nos afectará la reactivación económica. Necesariamente la reforma tributaria lo que ayuda es al sostenimiento de mediano y largo plazo de esa reactivación. Es una inversión hacia futuro, para estar más tranquilos de la sostenibilidad de la deuda pública que nos permita tener un manejo macrofinanciero de la economía del país, más prudente y más juicioso”, concluyó.

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