#Especial: El poeta es inmortal

Si fuéramos capaces de percibir y entender más allá de lo que el espejo muestra, aceptaríamos la evidencia teosófica que predicó Jesús y por fin comprenderíamos que somos mucho más que un cuerpo y que forman parte de nosotros otras dimensiones invisibles a nuestros ojos e imperceptibles a nuestro tacto.

Por: Ferley Henao/Especial para www.ejeplural.com

Los razonamientos y disquisiciones sobre la inmortalidad, se registran desde por lo menos 400 años antes de Cristo, cuando Platón fundamentó la inmortalidad del alma, pero éste, a diferencia de otros filósofos anteriores y de su tiempo que entendían el alma como lo que anima los cuerpos y que les dota de vida y dinamismo, para Platón, el alma tiene un carácter divino, y por lo tanto, inmortal.

Jesús, la figura central del cristianismo, montado en sus humildes sandalias, pregonó la inmortalidad: “El que cree en Mí, aunque haya muerto vivirá”, creencia central de la fe cristiana, que aún ni los mismos cristianos han llegado a creer y peor, a entender en su verdadera dimensión.

El esclarecimiento más importante provino del pensamiento escolástico, especialmente de Santo Tomás de Aquino (mediados del siglo XIII), el cual explica que el alma es inmortal y sobrevive a la muerte del cuerpo.

Si todo esto no fuera suficiente para explicar plenamente la inmortalidad, entonces estos versos de Amado Nervo nos obligan a decir: “Esto es inmortal” y la inmortalidad de sus versos es la inmortalidad del poeta:

Nervo, en ‘La Amada Inmóvil’, para referirse al último viaje de su eterna amada Ana Cecilia Luisa Dailliez, expresa:

“¡Era llena de gracia, como el Avemaría,

y a la fuente de gracia, de donde procedía,

se volvió… como gota que se vuelve a la mar!”.

No se fue a un cementerio Ana Cecilia, aunque quienes acompañaron su cortejo fúnebre sí pasaron, rumbo a él, por el río Guadarrama:

“y recuerdo

con qué expresión desolada

se plañía entre los árboles

el viento del Guadarrama”.

La convicción plena de la inmortalidad la sigue registrando Nervo en otros versos:

“Señor, otra existencia

de limosna te pido

para quererla más que la he querido,

para que en ella nuestras almas sean

tan una, que las gentes que nos vean

en éxtasis perenne ir hacia Dios,

digan: ¡Como se quieren esos dos!”

A la vez que nosotros murmuramos

con un instinto lúcido y profundo

(mientras que nos besamos

como locos): ¡Quizás ya nos amamos

con este mismo amor en otro mundo!

                                                                                  Amado Nervo, La amada inmóvil.

Y se necesita mucho, muchísimo espíritu de verdad para que el poeta, condense en el mínimo de papel y tinta, tanta profundidad del pensamiento empleando tan pocas palabras, veamos aquí a Becquer y a Néstor:

Néstor Cardona Gutiérrez, con el seudónimo de Giancarlo Soler, le cantó al amor, a la paz, a la patria, al amigo, a casi todo. Aquí Néstor, mi amigo del alma, invocó maravillosamente el espíritu de la paz:

Aquí, describe con meridiana claridad qué es un amigo:

En este otro poema rima melódicamente y con exquisitas cadencias lo que es para él amor y poesía:

Néstor Cardona no es solo poeta, que fue de los mejores y más grandes poetas que hemos tenido, sino que su periodismo, que comenzó a los 15 años, lo ejerció de manera fascinante, rigurosa, excelsa.

Con apenas 15 años, Néstor y yo nos asociamos en un emprendimiento. Publicamos la revista ‘Juventud’ en 1967 inspirados en la necesidad, muy sentida, de visibilizar la cultura para que se canalicen recursos públicos y privados para estimularla. Las expresiones artísticas y culturales de diversos género eran huérfanas de la gestión pública y carecían de fondos para operar. Eso no ha cambiado nada. La cultura sigue siendo la última rueda del coche en esta inculta sociedad.

‘Juventud’ se proponía alcanzar algunos objetivos que permitieran por lo menos igualar el nivel cultural de Manizales y Popayán. Algo, pero muy poco, se logró.

En la portada de ‘Juventud’ primera edición, María Cristina Restrepo Arenas, entonces reina de Pereira:

En las páginas interiores:

En la siguiente, nos encontramos una colaboración del poeta Luis Fernando Mejía, que consiste en la traducción de tres poemas quechuas:

El historiador deportivo, uno de los faros más luminosos que hemos tenido en esa materia, concede una entrevista de gran calado a ‘Juventud’:

El poeta Guillermo Gómez González, también estuvo presente con dos de sus sonetos:

El buen humor, que distinguía a Néstor Cardona Arcila CAN el fundador y director de El Fuete, presentó aquí una de sus columnas tradicionales: ‘Malaya los tiempos idos’:

También hubo crucigrama y ajedrez.

Y de 17 años fuimos la sangre joven del Noticiero Todelar de Colombia en la época más gloriosa de esta innovación periodística radial, con la dirección de Antonio Pardo García, Alberto Giraldo y Gabriel Cuartas Franco.

Néstor Dirigió el programa ‘Congreso y Sociedad’ a la vez que fue el redactor principal del Senado de la República durante los últimos 20 años.

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