Trasladaron un puma desde Caldas hacia Barranquilla tras no superar el proceso de rehabilitación

El animal fue rescatado en Viterbo aún neonato y entregado a Corpocaldas muy delicado de salud. Luego de importantes avances su proceso se estancó y se determinó que no puede ser liberado en su medio natural.

 Oscar Ospina Herrera, profesional especializado del grupo de Biodiversidad y Ecosistemas de Corpocaldas.

El Zoológico de Barranquilla recibió ayer un ejemplar de Puma Yaguarundi debido a que el animal no respondió adecuadamente a los procesos de rehabilitación que se desarrollaron en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de fauna silvestre Montelindo, ubicado en la vereda Santágueda del municipio de Palestina, por lo cual no es posible liberarlo en su medio natural.

De acuerdo con las normas ambientales para el manejo de especies de fauna y flora silvestres una vez aplicados los protocolos de destino final se concluyó que la mejor disposición final para este animal es un sitio de cautiverio permanente donde pueda aportar a la conservación de la especie mediante los diferentes programas y proyectos de educación ambiental que maneja la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla.

Fotos suministradas por Corpocaldas / Actualmente, el puma Yaguarundi tiene alrededor de 14 meses y pesa cerca de 6 kg, lo que demuestra un óptimo desarrollo mientras estuvo bajo el cuidado de Corpocaldas.

Proceso del ejemplar

El puma ingresó a Corpocaldas en mayo de 2020 procedente del municipio de Viterbo, donde una familia lo rescató de unos cañaduzales que se habían incendiado. Para esa fecha el animal era un neonato y las personas que lo rescataron lo tuvieron consigo por un mes aproximadamente.

Al momento de entregarlo a la Corporación presentaba bajo peso (540 gramos) y una marcada debilidad; en el centro de atención se le hicieron las valoraciones pertinentes. Se encontró que su bienestar estaba comprometido, pues tenía deshidratación, distensión del abdomen, pelaje opaco y en malas condiciones, parasitismo y un comportamiento positivo ante la presencia humana, es decir que no le temía al hombre, lo que no es un comportamiento adecuado para un animal silvestre y pone en riesgo su propia vida.

Para restablecer la salud del animal, se iniciaron tratamientos con diferentes medicamentos, se le formularon y suministraron las dietas adecuadas para mejorar su condición nutricional y se inició un proceso de rehabilitación orientado a enseñarle a cazar y a asechar presas vivas.

“El animal no superó los comportamientos aberrantes positivos hacia el hombre a pesar de que desarrolló habilidades para cazar, trepar los árboles, refugiarse y huir de posibles predadores naturales, por lo cual no es posible liberarlo en el medio natural”, expresó Oscar Ospina Herrera, profesional especializado del grupo de Biodiversidad y Ecosistemas de Corpocaldas.

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