Venezolanos en el Eje Cafetero: Un clic los aleja de una mejor vida

Literalmente “encartados” con la plataforma para poder regularizar su situación se encuentran muchos de los 36 mil venezolanos que hay en esta zona del país. No victimizarse más pide la coordinadora de la  asociación que los agrupa.

Luz Neila Polo. defensora derechos venezolanos.

Los migrantes, con toda la problemática que cargan a cuestas, fueron hasta hace muy pocos años un  asunto lejano, un tema de los  Estados Unidos con ciudadanos del mundo, de Europa con los africanos  y  otros países relativamente cercanos, hoy  Colombia tiene  a cuestas el fenómeno de la llegada masiva de  ciudadanos venezolanos y es una realidad ineludible.

Al comenzar la llegada a zonas como el Eje Cafetero, el colombiano de bien, ese que monta en bus, que recorre la ciudad a píe, labora, rebusca cada día, los recibió con agrado, las puertas se abrieron, en los buses no faltaba la mano caritativa con una moneda o comprando, dulces, chicles y hasta bolívares que ya no tienen ningún valor.

Pero como siempre sucede, la felicidad dura poco. Rápidamente el ciudadano de bien  comenzó a sentir que su solidaridad  contrastaba con su propia supervivencia, los  pequeño y grandes empresarios cogieron el  aire la majestuosa oportunidad de contratar mano de obra más barata y muchas veces mejor o igual calificada que  la colombiana y en muchas ocasiones “ahorrándose” todas las prestaciones sociales.

En el transporte público comenzó a aburrir el discurso venezolano, que como por arte de magia desplazó a  los colombianos que cantaban, recitaban y hasta contaban chistes, y  en las calles, las familias venezolanas con sus pequeños hijos pidiendo ayuda se han convertido en parte del paisaje y la  sensibilidad  que antes generaban ha pasado, lamentablemente, al rechazo y muchas veces a la estigmatización y la violencia.

Más de 35 mil en el Eje Cafetero

Caldas, Quindío y Risaralda no han sido ajenos a esta problemática y en las últimas cifras de Migración Colombia, de un millón 742.917 venezolanos que hay en el país, 36.071 están en los departamentos del Eje Cafetero.

Hacen de todo. Meseros, ayudantes de cocina, venden productos en los semáforos, empleos varios en las empresas, muchos son profesionales bien calificados y los desafortunadamente más visibles son aquellos que están en las calles pidiendo limosna o realizando malabares en las intersecciones viales.

Ante la  creciente llegada de  ciudadanos venezolanos  que requieren regularizar su situación en el país, el gobierno colombiano implementó a través de Migración Colombia el programa de Protección Temporal que les permitirá acceder a  servicios básicos como salud, educación y beneficios de ley en el ámbito laboral.

¿Cuello de botella?

Para regularizarse es necesario ingresar a una plataforma diseñada por las autoridades nacionales, que tiene buenas y numerosas piezas de comunicación explicando el proceso, pero que desafortunadamente un gran número de venezolanos no entiende, no tiene acceso a computadores o simplemente  porque no tiene la educación digital.

Esta situación, que está ocasionando  serios tropiezos en el proceso, ha  generado una oportunidad de trabajo para muchos profesionales de ese país  que manejan los sistemas y cobran por el trámite a sus connacionales.

Luz Enelia Polo, una abogada colombo-venezolana que hace seis años trabaja por los migrantes en Risaralda y es la cabeza visible de los procesos, considera que esta situación es una oportunidad  de generar recursos así no le guste al director  de  Migración Colombia. “ Estos profesionales estudiaron, se trasnochan y reciben recursos de otros compatriotas que también tienen un dinero obtenido e legalmente en las calles de diferentes formas”.

Apoyo de la Personería

Parece banal el tema pero la  calidad de vida de muchas familias, la oportunidad de proveer un  futuro a cientos de niños que son utilizados en muchos casos por sus padres como medio de generar lastima y obtener una moneda para el sustento, pasa por poder ingresar a la plataforma e inscribirse correctamente.

La Personera de Pereira, Sandra Lorena Cárdenas, con su equipo de trabajo viene acompañando el proceso para ayudar a los migrantes a inscribirse en la plataforma y se han instalado puntos móviles  donde pueden acceder y  encontrar ayuda para realizar el proceso.

La  abogada Polo, reconoce la labor pero considera que es insuficiente toda vez que el problema de fondo está en que la plataforma instalada no tiene la suficiente capacidad para el volumen de  información  y la  Personería contribuye mucho pero llega hasta cierto punto y  los otros procesos deben completarse.

Luz Polo trabaja de la mano con los migrantes. Reconoce que han llegado personas no deseables pero la gran mayoría es gente trabajadora. Hay que dejar de victimizarse.

Mientras el proceso se consolida, se hacen los ajustes necesarios y se convierte en realidad  la condición de protección, los ciudadanos Venezolanos continúan buscando una oportunidad en  Colombia y el Eje Cafetero  por su gente, su clima y sus condición de zona turística les resulta atractivo para jugarle a la ruleta de la vida.

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