El apetito de las mineras ronda los municipios de Caldas

Uno de los pocos efectos positivos que creíamos haber obtenido durante la pandemia había sido el incremento de la conciencia ambiental frente a los efectos del cambio climático. Fue una ilusión.

El apetito económico de las empresas extractoras, depredadoras y contaminadoras del territorio parece haber crecido bajo la complicidad de una dirigencia indolente que sólo piensa en su beneficio personal.  Contrario a fomentar el cuidado por la biodiversidad, la protección del agua y el fomento de la identidad y cultura cafetera, los gobernantes ceden y priorizan actividades económicas que como la minería, generan problemas ambientales y sociales en las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes y ponen en riesgo la sostenibilidad del territorio.

Tal y como lo detalla el AUTO GCM No. 00079 de 22 de junio de 2021, “el 8 de junio de 2021, la gerente de contratación de la Agencia Nacional de minería y el alcalde del municipio de Salamina, Caldas, concertaron unas áreas susceptibles de vocación minera en el municipio”.

El mismo documento menciona que a la fecha se encuentran en trámite 16 propuestas de contratos de concesión minera, las cuales fueron impulsadas y evaluadas con viabilidad técnica para practicar la “audiencia y participación de terceros” con el fin de poner en conocimiento de la comunidad las actividades de exploración y explotación de recursos mineros en el territorio.  

Así como en Salamina, las concesiones mineras se están gestionado también en los municipios de Aranzazu, Riosucio, Supía, La Merced, Salamina, Pácora, Samaná y Norcasia y las audiencias públicas están agendadas entre el 21 y 24 de julio de 2021.

De acuerdo con la Agencia Nacional de Minería, para el 2015 se habían otorgado 192 títulos mineros en el departamento de Caldas. El 59% están ubicados en el municipio de Marmato y el 41% restante, dispersos en varios municipios.

Las problemáticas asociadas a la actividad minera, documentada previamente entre otros por la Defensoría del Pueblo, da cuenta del conflicto existente entre los mineros artesanales e históricos ubicados principalmente en Marmato y las grandes empresas de minería a gran escala que llegaron al territorio generando expectativas de trabajo y desarrollo en la región que no se materializaron.

Por el contrario, la ilegalidad y no formalización de la actividad de los mineros artesanales, mantiene en la precariedad laboral y social a la población que está asentada en los territorios. Además de esta problemática social, se suman los problemas de prostitución y embarazo adolescente en los municipios mineros y la afectación a la  salud pública generados por la actividad y la contaminación del agua.

Con promesas de trabajo y “progreso”, las empresas mineras cautivan comunidades y convencen dirigentes, mientras el Paisaje Cultural Cafetero, el desarrollo sostenible y las acciones de mitigación ante el cambio climático, pasan a un segundo plano en el enfoque ambiental y de identidad cafetera del desarrollo territorial.

Deja un comentario

Close Bitnami banner
Bitnami