En el ojo mundial la salud mental

El 27 de julio informaba US Gymnastics que la gimnasta Simone Biles se retiraba de la competencia por equipos de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 por problemas de salud. No se trataba de cualquier retiro, era nada más y nada menos, que la gimnasta que obtuvo 4 medallas de oro en Río 2016 y que a lo largo de su vida ha sido campeona mundial repetidamente en las modalidades de piso, salto de caballo y viga de equilibrio.

Según el medio TyC Sports, Biles se ha colgado 25 medallas, 19 de oro, en los distintos mundiales en los que ha participado. Este retiro no ocurrió en un momento cualquiera de la competencia, se dio justo en la competición final, un momento improbable de retiro de cualquier deportista en tiempo pasado, pero no ahora, hoy es posible hacerlo.

Problemas de salud fue el motivo que se anunció inicialmente, sin embargo, la misma Simone Biles en sus declaraciones posteriores, informó que se debía a quebrantos en su salud mental y empezó la noticia: una de las gimnastas más importantes del planeta estaba tan afectada en su salud mental que no pudo continuar en competencia por la medalla de oro en la modalidad de grupos. Su retiro no fue definitivo, pues regresó a los pocos días a la competencia individual, pero la salud mental ya estaba en los ojos del mundo, por fortuna. Los quebrantos en la salud mental son uno de los principales motivos de incapacidad laboral en el mundo. La ansiedad y la depresión son la pandemia silenciosa de este siglo, pero todavía no se les presta la atención suficiente y persisten mitos como que el medicamento para tratar estos males causa una adicción para toda la vida.

Los quebrantos de la salud mental deben ser tratados por un especialista y se deben seguir sus indicaciones, de la misma manera como se hace cuando se asiste a un urólogo, un internista, un neurólogo o cualquier otro especialista. No he escuchado a la primera persona reprochar a un diabético por aplicarse insulina o a un hipertenso por tomarse su medicamento diario, al contrario, se les alienta y tranquiliza para que lo hagan ¿por qué no pasa lo mismo con los medicamentos que ayudan y sanan las enfermedades o síndromes mentales? Me atrevo a responder: por prejuicio, un prejuicio que nació en épocas pasadas cuando el enfermo mental era apartado de la sociedad y encerrado en lugares sórdidos para tapar esa realidad tan humana como la migraña.

Afortunadamente, ahora las enfermedades mentales tienen tratamientos más amables, más acertados y más dignos para quien las padece, pero nos falta derribar el silencio que hay alrededor de ellas. Nos falta hablar sobre ellas abiertamente y gran parte de esa misión la tenemos quienes, en algún momento de nuestra vida, hemos vivido de cerca la realidad de tener alguna de ellas, ya sea a través de la propia mente o de alguien cercano. Hablar sobre la salud mental y apoyar a quienes conviven con ellas, debe volverse un acto natural. Por eso, de todo lo ocurrido en los Juegos Olímpicos, incluidas las medallas que obtuvieron los deportistas colombianos, lo más importante fue el caso de la gimnasta estadounidense Simone Biles.

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