“En Pereira se ha ocultado la cara de la miseria”, advirtió el gobernador al alcalde

Un episodio en el que se ratificó el trabajo desarticulado de los mandatarios de Pereira y Risaralda se observó en la atención de la tragedia de El Danubio. ¿Sí hay armonía? ¿Se vive allí el mismo distanciamiento que sufren los quindianos con su alcalde de Armenia y el gobernador?

El gobernador de Risaralda, Víctor Manuel Tamayo Vargas, “se le lanzó con toda” a la presencia en la tragedia del barrio El Danubio en la comuna de Villa Santana y que dejó tres muertos y numerosos damnificados.

Entregó ayudas alimenticias, elementos de primera necesidad, alimentos para los animales y anunció la compra de motos para mejorar la seguridad en el sector.

FOTO/”De primeras” llegó el gobernador de Risaralda con las ayudas a los damnificados de El Danubio.

Mientras tanto, en otro sitio de la tragedia, el alcalde Carlos Maya, acompañado por los organismos de atención y prevención, atendía a los damnificados, evacuaba viviendas y realizaba censos, sin percatarse que el gobernador llegó rápidamente al lugar a demostrar también que hay presencia gubernamental.

Claramente con su actuar, Tamayo le quería mandar un mensaje al alcalde de Pereira diciéndole que “esa es la otra cara de Pereira… Siempre hemos mostrado una cara muy bonita, de la cual nos sentimos muy orgullosos, pero a veces se ha ocultado la cara de la miseria y la pobreza, hay que visibilizarla para intervenirla, para evitar que esta clase de situaciones se sigan presentando”.

No desaprovechó para decir en su visita a El Danubio: “Infortunadamente Pereira tiene más de 70 invasiones, son unas 20 mil personas que viven con un piso en tierra, unas guaduas, un techo que es un plástico y unas hojas de zinc. Yo diría que esa es la otra cara de Pereira, se ha ocultado la cara de la miseria”.

Sin embargo, es infortunado que una tragedia, en la que pierden la vida dos niños y un adulto mayor, sea usada para un acto con tintes de no dejar pasar la oportunidad. Desde hace años, el eslogan del gobernador es “Sentimiento de todos”, y lastimosamente pareciera que perdió la delicadeza y su “sentimiento” es ahora uno calculado y de pocos, quizás porque se acerca la campaña de 2022.

Este hecho no es extraño entre los mandatarios de la región y ratificó que hay distanciamiento de los ejecutivos de Pereira y Risaralda, así de “dientes para afuera” digan que lideran un trabajo armónico en beneficio de los risaraldenses. Puyas, mensajes entre líneas y otras acciones, desvelan que la fractura es evidente, la que se incrementa al aproximarse la contienda electoral de Congreso, en los que cada quien tiene sus preferencias.

Empero, esto no es solo en Risaralda, igual fenómeno se vive en el Quindío en el que el gobernador Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas y el alcalde de Armenia, José Manuel Ríos Morales, “viejos amigos”, ahora se muestran distantes y cada cual manda “vainazos” al otro, en cuanto evento se pueda.

Lamentable escenario de los dos departamentos, porque la pugna entre sus dirigentes y mandatarios no contribuye al jalonamiento de proyectos en beneficio de todos, y por el contrario causa retrasos y trabas.

Por el momento, el alcalde Maya “se tragó ese sapo” y no se ha pronunciado, mientras que el gobernador expresó que hace el esfuerzo desde su administración con más de mil almuerzos diarios y mercados, entre otras ayudas, pero a la vez advirtió que se hace necesaria una acción conjunta entre alcaldía y el gobierno nacional. ¿Tamayo, también le mandó el “varillazo” a la administración Duque?

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