¿Trofeos de icopor?

La semana anterior, el gobernador Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas anunció por todas sus redes sociales, -por ello de su obsesión por acumular ‘likes’-, que había sido merecedor de un premio por el ser el mejor en el manejo de la pandemia. ¿De qué se trata este galardón entregado en el club Militar?

¿Esta es quizás una estrategia que usan los gobernantes? Hace unos meses, en marzo pasado exactamente y en pleno inicio del tercer pico de contagios, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, bastante criticada, anunció que había sido nominada como finalista para el premio World Mayor, un galardón otorgado por la Fundación City Mayors, por ser una de las mandatarias del planeta que mejor había gestionado el manejo de la pandemia.

Este hecho desató la polémica en la capital de la República, sin embargo en el Quindío, pocos se han cuestionado qué es la Fundación Reconciliación Futuro Colombia, cómo se evaluó la gestión y qué tuvo en cuenta para afirmar y dar un trofeo al gobernador Jaramillo Cárdenas.

Lo de López se fue diluyendo y poca repercusión en medios se le dio después de la polémica, pero lo del mandatario de los quindianos apenas inicia, máxime si él mismo se ha encargado, desde sus medios oficiales, de darle ‘bomba’ a lo que considera como otro de sus grandes logros de mandato.

Se ha caracterizado, el odontopediatra, como a veces lo califican en su boletín oficial, de ‘cacarear’ cuanto reconocimiento le ofrecen, desde el premio del mejor plan de desarrollo en cuanto a niñez de la fundación Konrad, hasta que la secretaría de Educación fue la mejor del país en atención al ciudadano o la del departamento con mayor inclusión a la población con discapacidad.

En la sociedad de los mutuos elogios priman los eventos de reconocimiento sin que existan objetivos para ello, y todo se basa en subjetividades y en los afectos que se consolidan.

La información oficial de la gobernación del Quindío fue muy escueta y se limitó solo a decir el nombre del premio, el cual es ostentoso: ‘Orgullo de Colombia’ -nada que envidiarle a ‘El Gran Colombiano’ que recibió un expresidente-, y en ninguna de las líneas del boletín oficial, y menos en sus repetidas publicaciones o post en redes, reveló detalles del galardón.

Pobre la información, como pobre la intervención del mandatario Jaramillo Cárdenas en la entrega del trofeo. Su tan alabada capacidad de improvisación y supuesto carisma no lo llevan a más de repetir tres sosos juegos de palabras, en los que está convencido, descresta a su audiencia.

“Esto lo recibo como gobernador del Quindío y aquí tengo al gerente del hospital y nuestra secretaria de Salud, dos coequiperos que han hecho posible esto. Hoy el departamento fue el único que no colapsó en sus Unidades de Cuidados Intensivos y hoy tenemos solo un paciente en UCI, y a todos los alcaldes, secretarios de Salud, que hicieron un trabajo mancomunado… Yo tengo una frase, donde está la unión está la bendición, y el Quindío, corazón de Colombia, aunque chiquito, bien pinchao”, declaró el ejecutivo quindiano.

Varios son los interrogantes que se desprenden de esta actividad, que para muchos es de ‘orgullo’. En un principio la fundación, la que fue creada el 14 de octubre de 2015, por Reina Irene González, una abogada y que en su portal web: “La Fundación Reconciliación Futuro Colombia diseña e implementa propuestas en el marco de la construcción de un nuevo país, con la generación de nuevas oportunidades a través de la prevención y superación de la pobreza”.

Su presidenta es Reina Irene González, una abogada, que ha tenido experiencia en los sectores público y privado, pero su especialidad no es el de salud, como tampoco lo es la misión de la fundación. Según sus propias palabras a la revista Momentos: “Nos hemos dedicado a ayudar a los abuelos abandonados, a niños en condición de discapacidad, a comunidades indígenas olvidadas, y a mujeres cabeza de familia, en sectores vulnerables de la población. Hemos entregado sillas de ruedas, útiles de aseo, pañales, caminadores, implementos ortopédicos, comidas nutricionales para niños que son alimentados a través de sondas y que sus padres no pueden comprar”.

Su labor social y humanitaria se evidencia en los registros de su web y en las redes sociales, en donde suma en Twitter 266 seguidores y en Facebook 1.453.

Es por esto que inquietan las herramientas técnicas que tuvieron en cuenta para evaluar la gestión de los mandatarios y definir el de mejor manejo de la pandemia. No se sabe qué fue lo evaluado: las cifras de mortalidad, morbilidad, o de incidencia. ¿Se tuvieron en cuenta los boletines epidemiológicos, o las entidades y profesionales de la salud? ¿Cuáles fueron los estudios evaluados?, en pocas palabras: ¿Cómo hicieron para afirmar que es el departamento de mejor manejo de la pandemia?

No pocas veces se afirmó que el Quindío estaba entre los departamentos con mayores tasas de mortalidad y morbilidad del país, y tristemente han fallecido más de 1.700 personas, en una región que tiene 530.000 habitantes. Chocó, un departamento de mayor extensión, con mayores necesidades y con una población similar a la del Quindío, cerca de 534.000 habitantes, contabiliza 387 muertes por COVID-19, solo por citar un ejemplo de comparación, y no recibió el anhelado galardón.

Además, Jaramillo Cárdenas no fue el único gobernador exaltado, pues recibió un trofeo la también fanática de las redes sociales, la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, “por su gran trabajo, dedicación, compromiso y servicio a la comunidad en la pandemia Covid-19”, condensó un trino de la secretaría General del Valle del Cauca, uno de los tantos despachos de la administración seccional vallecaucana que no desaprovechó la oportunidad para lanzar sus publicaciones y post, con el fin de viralizar semejante logro de su mandataria.

A su vez, se le entregó uno al gobernador de Casanare, Salomón Sanabria Chacón; otro al de Boyacá, Ramiro Barragán Adame, y al de Antioquia, Luis Fernando Suárez, así como a alcaldes y a diversas entidades y personalidades, quienes recibieron el mismo ‘Orgullo de Colombia’. Todos con ‘orgullo’ se hicieron presentes en las redes, en su búsqueda de ‘likes’.

Entre tanto, es lamentable que en una región de 530.000 habitantes, y en la que su mayor concentración es en la capital, Armenia, con más de 300.000 ciudadanos, solo se haya hecho, por parte del gobernador, una mención somera del aporte de los demás actores públicos y privados de esta pandemia.

Es en Armenia donde se encuentran las salas UCI para el Quindío y fue en Armenia en donde se atendieron a los pacientes quindianos de COVID-19, hecho que demuestra una vez más la ruptura entre las administraciones, lo que afecta el trabajo articulado para el beneficio de la región.

Ahora, si existen las razones para definir que se hizo un excelente trabajo, ¿es menester premiar a un gobernante por hacer su trabajo y lo que le dice la Constitución? Son como aquellas pasadas rondas que hacía la oficina del alto comisionado anticorrupción en las que invitaba a los mandatarios a firmar los famosos ‘pactos por la transparencia’, en los que se comprometían, en resumen, a no hacer ‘chanchullos’.

De otro lado, desde www.ejeplural.com remitimos un correo electrónico a la Fundación Reconciliación Futuro Colombia para conocer la metodología o los criterios del premio, pero no se ha recibido respuesta.

Se espera que este galardón se haya ajustado a un estudio serio, y que no se haya tomado una situación tan aciaga y funesta para la región y toda la humanidad, para hacer propaganda insensible y mediática. Por respeto a las víctimas y a sus familiares, el COVID-19 lejos debe estar de ser motivo de un show para lograr ‘me gusta’ o ‘likes’, porque si es así, el gobernador está traspasando un límite y como cualquier ‘trofeo de icopor’ se le puede quebrar con la mínima presión.

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