Una puerta de $99 millones

Las buenas prácticas que empezó a profesar Mauricio Lizcano con su partido Gente en Movimiento parecen no ir en consonancia con lo que aplican los integrantes de su movimiento. Recientemente se conoció el contrato que tiene su pareja, la abogada Catalina Mesa Ramírez, con Empocaldas por $99 millones.

Nada raro tendría y tampoco es ilegal, pero este convenio se dio justo cuando Wílder Escobar ejercía como gerente de la entidad. El también exalcalde de Samaná es ahora precandidato a la Cámara de Representantes por el lizcanismo.

Antes de su salida supo dejar bien acomodada a Mesa, como una clase de puerta giratoria, lo que también representa una muestra de nepotismo, que si bien no es ilegal, va en contra de los principios y de la nueva inclinación hacia el centro que viene mostrando el político antioqueño, antes del partido de La U.

Otra salida en falso tuvo recientemente una funcionaria del hospital Santa Sofía, inmerso en un escándalo por supuestas presiones a los empleados para recoger firmas para Gente en Movimiento. En un audio grabado en una reunión, la mujer tildó de corruptos a los periodistas que denunciaron estos hechos.

El Club de Periodistas de Manizales emitió un comunicado por medio del que rechazó estas afirmaciones y les solicitó al gobernador de Caldas, Luis Carlos Velásquez; al gerente, Carlos Alberto Piedrahíta y al director de la Territorial de Salud, Carlos Iván Heredia, pronunciarse sobre el tema. Sin embargo, dos semanas después, el silencio entre los directivos continúa.

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