Piden que la paz no sea como un turista

Conclusiones de la Cumbre Internacional realizada en Manizales. Actores del conflicto hablaron sobre alcances y tareas por realizar.

AUDIO/Carlos Eduardo Gómez, representante del Cridec.

Un machete podría usarse para agredir a otro o para las labores propias del campo. Es quien lo posee el que decide qué hacer con él, porque es más fácil soltar las armas que desarmar el corazón.

Esa reflexión fue de Carlos Eduardo Gómez, del resguardo Cañamomo Lomaprieta y consejero de Organización y Gobierno Propio del Cridec, durante el panel que significó el cierre este viernes de la Cumbre Internacional de Paz, que por tres días se realizó en Termales de Otoño y al que asistieron actores del conflicto y expertos.

Javier Moncayo, director del Programa para el Desarrollo de la Paz del Magdalena Centro, que moderó el encuentro, sostuvo que son ahora los civiles los que más muertes aportan a los conflictos y es por eso que a cinco años de la firma de los acuerdos con las Farc, la paz es irreversible aunque algunos apuesten a que no y es algo que se logró gracias a la sociedad civil.

Diana Ocampo, mujer Confa y que padeció la violencia con el secuestro de un hermano y al desplazamiento de San Diego, Samaná, resaltó la importancia de perdonar y olvidar porque los prisioneros serán la víctima y el victimario.

“Hablamos de paz, ¿pero cuándo le abriremos la puerta totalmente? La paz no es un turista y tiene que quedarse en nuestras vidas. Si abrimos la puerta, estamos ganando y no somos prisioneros”, manifestó.

Lupa en los territorios

Carlos Gómez habló sobre la necesidad de no guardarse las verdades y decirlas con el corazón, de ir abandonando el papel de víctimas y respetar las diferencias, así como la necesidad de sanar los territorios que cargan con el estigma de la violencia.

Recordó una ocasión en la que visitó el oriente caldense y le pidieron que dijera que era estudiante universitario, pues decir que provenía de Riosucio significaba tildarlo de guerrillero. Hoy, la visión es otra, pero falta seguir trabajando.

“Alcanzar la paz es armonizar la visión de planes de vida y no nos oponemos al desarrollo, pero necesitamos uno que nos incluya, no uno que nos atropelle. Ahora nos enfrentamos a las multinacionales mineras y al monocultivo del aguacate”, aseguró el líder indígena.

También intervino Liseth Barbosa, representante de la población Negra, Afrocolombiana, Raizal y Palenquera, Narp, quien destacó la importancia de que se incluya a estas comunidades, con presencia en siete municipios de Caldas, en los planes de desarrollo, de gozar de una mayor vinculación y de tener acceso a la tierra.

Felipe Aristizábal, joven líder de Florencia, Pensilvania, se pronunció sobre la problemática del envejecimiento del campo, al que están abandonando los jóvenes en búsqueda de oportunidades y  la necesidad de que los gobiernos no solo les permitan prepararse, sino ofrecerles garantías de regresar a sus tierras y se dinamice la zona rural.

AUDIO/Jorge Alberto Tovar, secretario de Integración y Desarrollo Social de Caldas.

A construir una política pública

Jorge Alberto Tovar, secretario de Integración y Desarrollo Social de Caldas, resaltó que la Cumbre fue un espacio afortunado para poner a Caldas a hablar de paz y trabajar por esta, porque más allá de la firma de los acuerdos, es necesaria una construcción para que haya una vida digna desde los hogares, la escuela, la vereda o el barrio.

Dijo que se debe recoger lo dialogado durante este evento y establecer una política pública que le permita al gobierno departamental hacer un trabajo más asertivo, articulado y conducente a resultados. Al final de estos tres días en los que se dialogó sobre paz, los asistentes realizaron una ceremonia en la que se comprometieron a aportar su grano de arena y posteriormente estamparon sus firmas en un grande pendón.

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