32 años de cárcel pagará por asesinar a su esposa

John Nicolás Morales quiso hacer pasar el crimen de Paola Andrea Salazar como un suicidio. Cuatro años después, investigadores descifraron el caso.

Una sobredosis de pastillas psiquiátricas fue la causa de la muerte de Paola Andrea Salazar Zapata. Así lo quiso hacer ver su esposo John Nicolás Morales Posada, el 10 de febrero del 2017 en Anserma.

Pero como entre cielo y tierra no hay nada oculto, y así le ocurrió a este reconocido fisicoculturista del municipio caldense. Pensó que la muerte de ella era caso cerrado, sin embargo cuatro años después, las investigaciones determinaron que se trató de un homicidio. Las pruebas fueron lapidarias y no tuvo más que aceptar la responsabilidad.

Entrevistas a familiares, amigos y testigos empezaron a generar dudas en los investigadores del CTI, por lo que la Fiscalía solicitó a Medicina Legal otro análisis. Lo primero que se notó gracias a las fotos de la inspección al cadáver es que se trató de muerte por estrangulamiento.

Además, las pastas que supuestamente tomó Paola Andrea fueron 25, pero para llegar a provocarle la muerte tendría que haber ingerido 6 mil. También se supo que John Nicolás la había comprado en una farmacia del pueblo, pues su nombre quedó consignado en una factura.

Foto cortesía/A Nicolás lo capturaron integrantes de la Sijín y del CTI el pasado 29 de julio en Anserma

Sin salida

El día de la muerte de Paola Andrea, su familia intentó comunicarse con ella, pero no respondió las llamadas, el hoy condenado aseguró que no tenía llaves porque lo había echado de la casa y se las quitó. Tuvieron que tumbar la puerta, la encontraron en su cama y la trasladaron al hospital, pero ya estaba sin vida.

Una persona aseguró que vieron salir de la vivienda al homicida en la mañana y que había guardado las llaves en un canguro. Otra añadió que John Nicolás llegó a su vivienda y angustiado le contó que cometió un error, sin decir nada más.

A esto se sumó que la pareja tenía problemas desde tiempo atrás y la víctima pretendía separarse e irse a vivir a otro país. Recibió incluso amenazas de muerte de este sujeto, porque además perdería el trabajo, dado que le administraba un negocio a su suegro. Ante todo esto, a Morales no le quedó más que aceptar los cargos que la Fiscalía le imputó y un juez lo condenó a pagar 32 años de prisión por feminicidio.

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