Comercio tradicional de Pereira: más vivo que nunca

Más del 50 por ciento de los  registros comerciales  de Pereira están en el centro de la ciudad   conformando una plataforma logística al aire  libre en el centro histórico.

Germán Calle Zuluaga. Comerciante y Presidente Junta Directiva Cámara de Comercio de Pereira

El comercio tradicional de Pereira  ha resistido a todos los embates de la naturaleza, modernidad, cambios generacionales, crisis económicas y  la pandemia. “Es y seguirá siendo uno de los mejores del país y especialmente del Occidente” afirma enfáticamente el empresario  y Pesidente ejecutivo dese hace más de diez años  de la Cámara de Comercio de la ciudad, Germán Calle Zuluaga.

Para dimensionar lo que representa ese comercio tradicional, que alberga la nostalgia y el olor de los abuelos  fundadores y luchadores  por el progreso de la ciudad,  basta con conocer la cifra de registros mercantiles que tiene Pereira: Son 21 mil  establecimientos comerciales y de ellos, 11 mil están ubicados en el centro de la capital risaraldense.

Germán Calle es un comerciante por naturaleza, trabajó y posteriormente, heredo de sus padres, Germán Calle Calle y  Matilde Zuluaga,   la ferretería Lima, una de las más tradicionales de la ciudad fundada en 1948 luego de que don Germán aprendiera el oficio de los alemanes, inmigrantes que tuvieron en esa época gran influencia en el comercio de la ciudad.

 La ferretería Lima sigue en pleno función amiento en la calle 16 con carrera 8a y Germán Calle asegura que de su padre,  aparte de la administración del negocio, aprendió que en el manejo de las empresas hay  dos conceptos básicos: crece y crece y crece o maneja discretamente 6 0 7 empleados, ir produciendo lentamente y  no  poner  todos los huevos en la misma canasta, inversión mobiliaria, cafetera etc.

Ese comercio tradicional del cual se tiene la percepción que esta en crisis porque no tiene las ventajas  de los centros comerciales u otro tipo de superficies, como seguridad, parqueaderos, cajeros electrónicos y transacciones virtuales,  según  Calle está más fortalecido que nunca y lo califica de una plataforma logística al aire libre y en pleno centro de Pereira.

“El comercio tradicional del centro está más vivió que nunca,  los habitantes del sector de Cerritos, por poner un ejemplo, tienen otra oferta y otras condiciones, espacios encantadores, pero pueden ser   solo un 30 por ciento de la población, el otro   70 por ciento de la población es el que tiene la plata de contado y  esta en centro ”. sostiene.

Pereira tiene el talento humano para atender el comerció, una estructura física en el imaginario colectivo y la mejor oferta en mercadería del país lo que permite atender el Norte del Valle, Popayán, Caldas y Quindío.

Los veteranos del Comercio

En ese diario trasegar de los comerciantes tradicionales de Pereira son muchos los que han dado la batalla y como la familia de Germán Calle  han  criado y educado a sus hijos, hoy jóvenes emprendedores muchos de ellos e incrustados en el comercio, pero los primeros, los más resistentes, los que han  sido  pasado y presente son solo seis que han obtenido el reconocimiento:, El almacen Chick de la familia Zapata Ospina fundado en 1933,  ,  la Cacharrería Otún de 1933, Ferretería Lima fundado en 1948, Almacén Cartagena de la Familia Zuluaga fundado en 1952 y los almacenes Caravana de Don Octavio Echeverri que estaba ubicado la  Plaza de Bolívar y  el Caimán de la familia Castillo.  

El almacén Cartagena resistente a todo

El reconocimiento al trabajo de estos comerciantes, que han prolongado con esmero los hijos de los fundadores, tuvo un momento memorable en el año de 2016 cuando en la conmemoración de los 90 años de la cámara de Comercio de Pereira se condecoró a los 5 establecimientos más antiguos de la ciudad. Fueron 5 porque, afirma Germán Calle, que por ética y respeto  con los demás uno  no puede condecorarse así mismo y por ello Ferretería Lima no estuvo en la lista.

Uno de los comerciantes que si recibió con orgullo esta distinción fue Miguen Ángel Zuluaga, heredero y propietario con su hermana María Teresa del Almacén Cartagena que su padre fundara en 1952. 

El almacén Cartagena vende desde  botas para el campo, hasta trampas para cazar roedores, pasando por lazos, monturas, estopas, enjalmas y herraduras.

Carrera 9ª No 15.20? No se dónde queda, ¿el almacén Cartagena? Tampoco le se decir, ¿Dónde hay un Caballo a la entrada? Ahí si, el almacén  de los Zuluaga. Este diálogo ha sido corriente desde el año 1.952 y pereirano que se respete ubica el icono de ciudad ubicado en plena galería.

Don Luis Eduardo Zuluaga y su hermano Emilio, antioqueños de pura cepa que llegaron a Pereira como muchos otros a   buscar fortuna  trabajando honestamente, fueron los fundadores de este almacén y  lo consolidaron trasegando por veredas y montañas, llevando mercancía a los pueblos, podían demorarse a lomo de mula hasta  tres días   para ir al  Dovio Valle, y en la ciudad fueron reconocidos los trompos de  madera  que don Luis Eduardo manejaba con destreza para convencer a los clientes.

Miguel Ángel Zuluaga, Propietario Almacén Cartagena

Esos años forjaron una leyenda   que se construyó  día a día  ganando el reconocimiento  por su trabajo, honestidad y capacidad de servicio que caracterizaba a los comerciantes de antaño. Paralelamente,  don Luis Eduardo crio a punta de “Cartagena” a sus cuatro hijos, dos mujeres y dos hombres y hasta los 86 años cumplidos  llegó  diariamente a su almacén, “sacó” el caballo de madera a la puerta y les dio una clase diaria de la mejor  formula para conseguir y disfrutar del dinero: Trabajo + Honestidad+ respeto por la palabra+ servicio a la comunidad y no envidiarle nada a nadie.

SEMBRANDO SEMILLA DE FUTURO

Mientras don Luis Eduardo hacia historia en Pereira, fue sembrado en sus hijos los valores que rigieron su vida y  dos de sus hijos   le copiaron. Miguel Ángel y María Teresa, han entregado su vida al almacén del caballo y aseguran estarán al frente  y no desfallecerán por ninguna razón en conservar el legado de su padre.

Miguel Ángel con sus 60 y tantos años bien cumplidos, como su padre,  acude cada día a abrir el almacén y a trabajar como le enseñaron desde niño “Sin  deberle nada a nadie, sin envidiar y respetando la palabra en los negocios”.

Los tiempos han cambiado y son cada vez más difíciles, entró la era de los cheques, las facturas y no responder por los compromisos. En los últimos años mi padre cuando le hablaban de los amigos se mandaba la mano al bolsillo y decía “El único amigo que tengo es el bolsillo”.

 Miguel Angel y su histórico caballo batallan contra grandes superficies, motocicletas que han desplazado la mula, fiestas de La Cosecha sin café y sin comparsas y el desarrollo comercial de los propios municipios que surte de lo necesario a los trabajadores del campo.

“ El  almacén Cartagena es una  tradición y yo no lo voy a dejar morir, dónde sea necesario va a estar con el caballo” dice y recuerda que en épocas gloriosas  caracterizado como cafetero, a más de presidir la carreta que abría los desfiles y comparsas en las fiestas de Pereira.  Recorrió todo el país en la promoción de la capital risaraldense por ferias y eventos nacionales.

Miguel Ángel  como le llaman a secas clientes y amigos,  explica que muchos de los productos que tradicionalmente vendió el almacén como Limas ya llegan a las grandes superficies u otros locales a precios que son imposibles de sostener. “ Una lima china se consigue en 2 mil pesos, no dura sino un ratico, pero las que nosotros vendemos, que son de calidad valen 6 mil u 8 mil y por menos es imposible vender.

El trabajo de Luis Eduardo y la semilla de la corrección como persona y como comerciante quedó bien hecho. El caballo del Cartagena no va a  doblar la pata fácilmente. Miguel Ángel y María Teresa van al trote cada día sosteniendo  los dos locales, uno  más está ubicado en  el sector de la carrera 7ª con calle 29,  y los 4 empleos directos que generan.  De los tres hijos de Miguel Ángel, dos son profesionales, abogado y comunicadora social y la tercera cursa estudios de medicina.

 “  Desde pequeño me incline por el comercio, al terminar el bachillerato no quise seguir estudiando y llevo más de cuarenta años en el almacén, con los hijos  fue diferente porque ya esa actividad no es tan rentable. Mi papá decía que “un negocio tiene que dar pal dueño, pa pagar impuestos, pal ladrón y pa las putas”.

Los tiempos han cambiado, los comerciantes también, los clientes pueden tener otras preferencias  y otra cultura, pero Miguel Ángel y  María Teresa resisten,  son de los de la primera fila y no van a dar el brazo a torcer. El caballo del Cartagena  tiene todavía muchos años por delante.

2 comentarios en «Comercio tradicional de Pereira: más vivo que nunca»

  1. Excelente crónica de un grupo de empresarios perseverantes, luchadores contra múltiples obstáculos pero que apuestan por el desarrollo de la región. Apoyemos el comercio tradicional

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