En Villamaría buscan el empujón para construir otra bocatoma

Las dos estructuras que existen actualmente estuvieron taponadas a causa de una empalizada del martes pasado. Se suspendió el servicio a unos 68 mil habitantes.

Por su cercanía con Manizales, los arriendos baratos y la facilidad de comunicarse con la capital de Caldas, Villamaría se fue convirtiendo en un atractivo para residir. A eso se suma la oferta inmobiliaria que atrajo cada vez más habitantes.

Eso se tradujo en una mayor exigencia de agua potable, líquido del que padece el municipio en ocasiones cuando las empalizadas obstruyen el paso, tal y como ocurrió en la tarde de este martes y que provocó la suspensión del servicio hasta este miércoles, lo que obligó al cuerpo de bomberos a surtir durante casi todo el día a los villamarianos con el camión cisterna.

FOTOS/Cortesía Bomberos y Aquamaná/Así quedó el sitio de contención en la quebrada Chupaderos, luego de la empalizada.

El ingeniero Jorge Luis Gómez, jefe de Planeación y Proyectos y de Planta de Aquamaná, dijo que la falta del líquido se dio porque las precipitaciones de larga intensidad provocaron una empalizada considerable que obstruyó las dos bocatomas de Chupaderos y Chupaderitos.

Explicó que estas tienen unas obras de contención que sirven como presas para atrapar los restos, se hace un mantenimiento continuo y estos incidentes no son muy recurrentes, pero resaltó en la necesidad de construir una nueva estructura que garantice el agua para los 19 mil suscriptores y alrededor de 68 mil habitantes.

Lo hecho y lo que hay por hacer

El ingeniero sostuvo que en Chupaderos se han hecho obras como levantar el nivel de la presa y así captar más litros, se han reparado tuberías y se construyeron gaviones y anclajes, entre otros, para proteger el tubo que lleva el agua, debido a que por su cercanía con la quebrada, se desempataba.

Se presentó un proyecto para una nueva planta cuyo costo es de $12 mil millones ante la Ungrd, pero no se aprobó. El alcalde Andrés Aristizábal, y el gerente de Aquamaná, Juan Pablo Buitrago, trabajan en su reformulación para presentarlo ante otras entidades como el ministerio de Vivienda.

“Si vamos superando riesgos, se disminuye esta problemática. Sigue siendo para nosotros una necesidad de tener una nueva línea de aducción, una planta más afectiva. La actual bocatoma ya tiene mucho uso, una vida útil que disminuye”, dijo Gómez.

Finalizó que esperan el apoyo de gobernantes regionales y de congresistas del departamento que ayuden a jalonar recursos. Se están tocando puertas, aunque les falta el empujón que permita a los villamarianos no pasar apuros por falta del agua, teniendo en cuenta que es un municipio de comercio activo y en crecimiento turístico.

La propuesta

La línea de aducción es una tubería que transporta el agua desde la quebrada hasta la planta. Es una tubería de 18 pulgadas que presenta muchos empates y accesorios y la idea de construir una nueva bocatoma es contar con un sistema más moderno y de un material más duradero. Chupaderos pasaría a ser el plan B o también serviría para captar más agua hasta donde esté permitido.

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