La pedagogía con los estupefacientes, un camino largo

En Manizales analizan maneras para recuperar parques y no estigmatizar a los consumidores. Sugieren tomar ejemplos exitosos.

La semana pasada cayó el baldado de agua fría a los defensores del consumo de marihuana: por tercera vez se archivó el proyecto que pretendía regular el consumo recreativo entre adultos en Colombia. En Manizales, que no es ajena al fenómeno, distintos sectores proponen estrategias para establecer un punto medio entre prohibición y libre desarrollo de la personalidad.

En puntos como Alfonso López, el parque de la Mujer, el Ernesto Gutiérrez y la Media Torta de Chipre se ubicaron letreros que avisan sobre las multas que acarrea el uso de drogas. Sin embargo, el vandalismo ya se hizo notar y en este último arrancaron la valla.

Hernando Peláez, jefe de Seguridad Ciudadana, sostuvo que no se puede pretender dar solo garrote al consumidor y por eso se adelantan actividades de acompañamiento y educativas tendientes a orientar al ciudadano y contarle sobre lo que acarrea la medida correctiva. Antes de pensar inmediatamente en el comparendo, se pretende intervenir con Pégate al Parche, charlas pedagógicas y trabajo social comunitario.

“La intención también es enseñarle al ciudadano sobre la prohibición porque surge de la necesidad de especial de proteger al menor de edad. Estamos haciendo un análisis con base en las direcciones en donde se han elaborado comparendos en el transcurso del 2020 y 2021 y de acuerdo con esos números, vamos a priorizar la labor”, dijo.

FOTO/Cortesía alcaldía de Manizales/En la plaza Alfonso López, de continua presencia de habitantes de calle y consumidores también se instaló un aviso.

Recuperación de espacios

El concejal Hernando Marín, quien ha abordado el tema en distintas ocasiones, piensa que el problema es causa de las faltas de oportunidades educativas y laborales y que tampoco contaron con una adecuada orientación en sus hogares. Esto termina afectando también a la población juvenil e infantil que llega a escenarios públicos a consumir estupefacientes.

“Conozco esto de primera mano en el Carmen. Preocupa que no se recuperen estos espacios para la familia, pero también que no se brinden oportunidades de resocialización. Si bien existe el libre desarrollo de la personalidad, deben existir lugares para consumir. He insistido en trabajar socialmente para recuperar estos espacios de manera integral”, aseguró el corporado.

¿De qué manera hacerlo? Marín asegura que la recuperación debe ser estructural, de pintarlos, hacerles mantenimiento y poda, pero también que se lleven programas de lectura, actividades culturales y la oferta de las casas de cultura, a la vez que se debe buscar alternativas de resocialización para los consumidores y espacios para quienes deseen consumir.

A aplicar modelos exitosos

El abogado Luis Vélez Rodríguez, profesor de la universidad de Manizales y doctor en derecho con énfasis en política criminal de la universidad de Málaga, España, piensa que el simple hecho de consumir no puede hacer pensar que es una enfermedad, pues incluso hay adicciones toleradas socialmente.

Con el tabaco existen medidas, se restringen espacios y se hacen campañas educativas y piensa que con el uso recreativo de drogas se le quita el negocio al vendedor y con regulación y con el control en manos de privados y del Estado es posible poner un punto medio.

“Estamos en un camino, no solo en Colombia, sino globalmente. Es algo cultura, se aprende en un proceso que debe ser pedagógico, el camino a la liberalización regulada de la marihuana es el camino correcto. El prohibicionismo trae costos mucho mayores”, sostuvo el experto.

Vélez Rodríguez piensa que se deben determinar zonas para consumir y tomar los ejemplos de los coffee shops de Holanda; o de la venta autorizada en farmacias o estancos en Uruguay y Estados Unidos y los clubes canábicos de España.

Considera que se deben explorar alternativas que deben venir acompañadas de pedagogía en doble sentido: del consumidor y el respeto hacia el no consumidor, y del no consumidor al no estigmatizar al consumidor, pues llamarlo tan solo adicto es innecesario y contraproducente.

Añadió que no hay una relación directa entre el consumo de estupefacientes y delincuencia, pero sí que sustancias como el bazuco se centran en comunidades excluidas socialmente. Para reducir los daños, propuso la experiencia española, ofrecer centros para consumidores de heroína, que se les entregue la dosis y jeringas limpias. Esto no solo influye en la reducción de la delincuencia, sino también en enfermedades.

¿Mojigatería?

Según el abogado Luis Vélez, las propuestas en Colombia se asumen como alcahuetería, se pega el grito en el cielo y la sociedad habla desde el prejuicio y la ignorancia.

Estigma popular

Hernando Marín asegura que el problema del consumo de droga en espacios públicos se vive tanto en barrios populares como en estratos altos, sin embargo, es en los más pobres en donde más operativos se ven, por lo que considera que las autoridades se equivocan en este aspecto y la presencia debería ser por igual.

El alcohol

De acuerdo con los tres entrevistados, el consumo de alcohol también debe llamar la atención y se debe controlar su uso. Incluso, lo catalogan como uno de los mayores causantes de muertes violentas, tanto por accidentes de tránsito como por riñas.

Deja un comentario

Close Bitnami banner
Bitnami