Las lágrimas que llegaron de Japón a Risaralda

Una derrota evitó que la boxeadora Jenny Arias luchara por una medalla en los Olímpicos de Tokio. Se comprometieron con operar a su padre y darle a ella una vivienda.

Las lágrimas de frustración de la boxeadora risaraldense Jenny Arias, tras perder su combate el pasado martes contra la filipina Neshty Petecio, en los Juegos Olímpicos de Tokio, arrugaron corazones y esa tristeza le pegó duro a Jud Franky Granada, su entrenador.

La lucha de ella era por una medalla iba más allá de subirse al podio. Deseaba ganarse el dinero que otorga el Gobierno Nacional por una presea para hacerle una cirugía a su padre, Luis Alberto, quien hace 30 años sufrió un accidente y perdió la movilidad.

Tras la derrota, y cuando el país se disponía a dormir, habló con Caracol: “El balance que me llevo es decepcionante porque pienso que estoy a nivel de muchas boxeadoras que estaban aquí. No tocar podio para mí es defraudante, bastante diría yo. A mi padre, que lo que más quería era mandarlo a operar”.

Sus palabras recalaron en la sociedad y el Ministerio de Deporte, la Gobernación de Risaralda y la Clínica Los Rosales que se comprometieron con hacerle la cirugía a don Luis, acompañarlo en su recuperación e incluso regalarle a ella una vivienda.

Jud Franky Granada entrenador de Jenny Arias

Jenny Marcela Arias Castañeda es natural de Guática, Risaralda. Tiene 30 años y compite en la categoría de 57 kilogramos. Es campeona nacional, continental y panamericana de Boxeo.

Foto Instagram @jennyariasboxeo/La boxeadora risaraldense ganó un combate y perdió el segundo. Obtuvo diploma olímpico.

Un orgullo risaraldense

Si de boxeo alguien conoce es Jud Franky, quien a sus 11 años, en los 80, empezó a dar los primeros puños y en la búsqueda de disciplina encontró el boxeo. Representó a Risaralda y a Selección Colombia, pero como dice él, “gallo con hambre no pelea”. Se dedicó al profesionalismo y tuvo combates con estrellas como el chileno Bernardo ‘Chifeo’ Mendoza, Hárold Gray y Pedro ‘El Torito’ Rincón.

“Después de ese bajón tan duro por la derrota es difícil, le ganó muy bien a Petrova y ya había vencido a la filipina. No pensamos que fuera a boxearle cuerpo a cuerpo y nos alejó de las posibilidades de medalla”, explicó el entrenador risaraldense.

Jud Franky conoció a Jenny a sus 12 o 13 años, en quien vio cualidades para el boxeo, tanto así que sus sparrings pasaron a ser hombres, pues otras mujeres no le aguantaban. En su debut llegó a la final y perdió contra Ingrit Lorena Valencia, hoy también en los Olímpicos.

“Me derrotó, si la gente lejana sintió lo que dijo ella, a los más cercanos nos reventó. Son palabras que salen del alma, son fuertes, me encharcó los ojos. No pensé que fuera a sentirlo así, pero pegó más por no poderle cumplir a ese papá”, añadió el entrenador.

Don Luis perdió la movilidad en sus piernas al tropezar y golpearse con una zoca o palo corto de café. Desde entonces recurre a bastones para poder movilizarse. Sin embargo, así trabaja fabricando ataúdes con sus otros hijos en el corregimiento de Santa Ana, en Guática.

Antes de iniciar su sueño olímpico, Jenny le manifestó a su entrenador que mínimo iba por el bronce, estaba llena de optimismo y tenía las condiciones. Para él, su pupila es una campeona y lo demostró en el momento de la derrota.

“Ella va con toda, vamos a prepararla para las próximas Olimpiadas porque tenemos Jenny para rato”

Jud Franky Granada

Deja un comentario

Close Bitnami banner
Bitnami